El puente une, acerca orillas que parecen lejanas, transforma la distancia en encuentro. El tango de esta ciudad es el puente que une tiempos, cuerpos e historias. Desde las primeras generaciones que hicieron sonar un bandoneón en los barrios y arrabales hasta los encuentros de abrazos en una milonga.
Cada abrazo es una transmisión de memoria.
El tango nace en la ciudad y la atraviesa, viaja de generación en generación como una corriente viva. Es un lenguaje común que une a quienes fueron, a quienes son y a quienes están llegando.
Cruzar hacia el otro.
Volver a casa.
Rosario Palpita Tango porque el tango, como el puente nos recuerda que ninguna orilla está sola ni demasiado lejos cuando existe el encuentro.